NUEVOS COLECCIONISTAS DE ARTE II: Guía básica para nuevos coleccionistas

NUEVOS COLECCIONISTAS DE ARTE II: Guía básica para nuevos coleccionistas

por Daniel López García

      El otro día una amiga -que sabe que me dedico y me encantan estas cosas del arte- me dijo que, si tuviera dinero, le encantaría empezar a comprar cuadros de algunos artistas que le gustan para su casa. Como mi jefa en Zunino me había pedido hace tiempo que iniciara una serie de artículos para “desmontar prejuicios y acercar a la gente al coleccionismo” -creo que fue lo que me dijo-, me pareció que la mejor forma de hacerlo era intentar reproducir la conversación aquella que tuve con mi amiga. Creo que, de alguna forma, las preguntas que me hizo pueden servir al futuro nuevo comprador de arte a modo de guía básica, o manual de instrucciones, para iniciarse, o seguir avanzado según sea el caso, en su propia colección. 
Obviamente, aunque algunas de las cosas que me preguntó, y lo que yo respondí, son extensibles a cualquier perfil de comprador, la conversación estuvo orientada a unos intereses similares a los que aquel otro día me expuso mi jefa: intentar llegar a esas personas que, si bien están interesadas en el mundo del arte, aún no se han visto animadas a entrar en él de una forma más activa, ya sea por desconocimiento, falta de recursos u otras cuestiones personales que a nosotros no nos importan.

 

Zunino Shop&Gallery en la Feria Blurfair 2015

 

MI AMIGA: Lo más importante para comprar arte es el dinero, ¿verdad?
YO:
 No, eso no es tan así. Lo más importante para coleccionar arte es el criterio, por lo tanto para empezar a comprar arte hay que tener, primero, voluntad de descubrir arte; y segundo, trabajar el gusto propio. Uno puede comenzar comprando un póster para su salón y acabar sustituyéndolo por un grabado o un dibujo original. Así que, antes de comprar por comprar, lo ideal es educar nuestro propio gusto, al igual que lo hacemos con otras disciplinas artísticas como la literatura, la música o el cine. “¿Y cómo se hace eso del gusto?” te estarás preguntado, querida amiga. Pues asistiendo a museos, exposiciones en galerías, mercados de arte de ocasión o interesándote por buscar en internet el trabajo de artistas que ya conoces o de aquellos otros que te han hablado. En fin, que si previamente no inviertes tiempo, no tendrás una mínima noción de las posibilidades que te puede ofrecer el arte, y así difícilmente podrás investigar e identificar qué cosas comprar y, sobre todo, acertar en lo que compras.

 

librería "Un gato en bicicleta", Sevilla

M.A.: Vale, todo esto del gusto y el rollo Disney del arte está muy bien, pero si no tienes dinero no puedes hacer nada. 
YO: Si el problema es que no tienes capacidad económica porque en estos tiempos que corren las oportunidades son pocas y las necesidades muchas, obviamente, y por mucho que me entristezca decírtelo, tienes que cubrir lo elemental primero, y siempre podemos disfrutar del arte de una manera más discreta asistiendo a las exposiciones y decorando nuestra casa con otros elementos. Pero si el problema es que simplemente te parece caro, quizá debas hacer un ejercicio y analizar el precio que pagas por muchas cosas que te compras cada cierto tiempo. A veces, una pieza de arte no suele costar más que un bolso, unos zapatos o un juego para cualquier videoconsola. Además, cada vez son más las galerías y agentes intermediarios del arte que ofrecen facilidades como el fraccionamiento de pago a la hora de vender.

M.A.: Bueno, no te pases, eh… que yo no me gasto tres mil euros en unos zapatos. Y si no tienes tres mil euros para gastarte en un cuadro, apaga y vámonos.
YO: Amiga, entiendo tu preocupación por el dinero, y es cierto que para adquirir una pieza de arte hace falta, obviamente, ¿pero de cuánto dinero hablamos? Normalmente, asociamos estos productos a cifras que oscilan entre los cuatro y seis dígitos como poco, y hasta cierto punto, eso sigue siendo una realidad hoy día. No obstante, no sé si leíste
 el artículo que escribí para Zunino la semana pasada. La realidad del arte hoy -con infinidad de artistas que emergen cada año- necesita abrirse a nuevos públicos, y para que ambos se encuentren en algún punto, es necesario que se den encuentro en los bolsillos. Por eso, últimamente cada vez hay más iniciativas tanto de artistas como de intermediarios para que personas como tú, interesadas y hasta cierto punto con conocimiento, pero con una limitación económica, puedan hacerse con alguna pieza original. Tanto intermediarios como artistas deberían ser conscientes, si aún no lo son, que para que esto siga funcionando hacen falta nuevos compradores, y para que haya nuevos compradores hace falta educación en el circuito del arte; y, entre otras cosas, tener en cuenta que si alguien no es capaz de gastarse cien euros, nunca se gastará seis mil, por más dinero que tenga.

 

librería "Un gato en bicicleta", Sevilla



M.A.: De acuerdo, pero… ¿En cualquier galería encuentro estos precios? Porque las que yo conozco tienen cosas mucho más caras.
YO: Muy buena pregunta. Pues no, estos precios no los vas a encontrar en todas las galerías. Es más, normalmente no suelen encontrarse en las galerías de mayor prestigio o las más conocidas. Estas galerías trabajan con artistas con una sólida trayectoria cuya obra tiene un valor de mercado elevado. Además, se dirigen a un público también especializado, formado en la materia, que ya previamente era coleccionista y, sobre todo, que tiene capacidad económica para seguir siéndolo. Otra cosa es que, tal y cómo están las cosas y sin perspectivas de un cambio brutal a mejor, para llegar a nuevos coleccionistas que sí tienen la formación y la capacidad para entender la obra de esos creadores, pero que no poseen la capacidad adquisitiva del coleccionista tradicional, no les queda otra que poner en práctica nuevas fórmulas. De momento, aunque se empiezan a ver brotes verdes como diría aquel, no son muy significativos estos casos.

M.A.: Entonces, ¿dónde me dirijo si quiero empezar una colección?
YO: Pues, afortunadamente, cada vez hay más espacios expositivos –llamémosles independientes y alternativos- donde se puede acceder a la obra de diversos artistas a muy buen precio. Además, estos espacios en determinados momentos del año suelen hacer macro exposiciones colectivas y mercadillos de arte donde se puede encontrar obra a muy buen precio. Otros espacios similares suelen ser las ferias de arte emergente. Y luego, en diversas galerías online.

M.A.: ¿Pero todo lo que encuentro allí tiene calidad artística? Vamos, ¿qué si es bueno?
YO: Pues esto es un tema amiga. Depende. ¿Y de qué depende? Pues de lo que te quieran vender. Todo lo que en estos espacios se expone, posiblemente, puede tener intención artística; pero no todo lo que tiene intención artística es arte. Para discernir entre una cosa y la otra, cuentas con la primera contestación que te daba -por eso empezaba por ahí y tu erre que erre con el dinero-: tu propio gusto y tu trayectoria artística; tu experiencia y la relación que mantengas con el arte. Un criterio que te puede ayudar y orientarte para comprar en estos sitios es la información que el intermediario –galeristas, curadores, expositores, llámales como quieras- te ofrece previamente sobre los artistas y las piezas que va a exponer. La labor del intermediario no consiste sólo en el mero montaje de unas piezas en la sala, sino que ha de ofrecer el máximo de información sobre las obras y los creadores de cara a convertirlos en objetos de deseo para el comprador. Obviamente, esto se puede hacer de muchas formas, y más hoy en día con el uso de las redes sociales, pero es necesario situar la obra a vender en la trayectoria del artista, sus logros y sus nuevos proyectos, para así tratar al comprador como se merece, ofreciéndole calidad, y dándole un lugar al mismo nivel que el artista al que se pretende vender.

 

Zunino Shop&Gallery en la Feria Blurfair 2015

M.A.: Ay, amigo… yo estoy echa un lío. Aclárame, ¿qué le da entonces valor a la obra: el precio que vale o lo que a mí me guste? 
YO: Ay, amiga. A mí hay un dicho que siempre me hizo mucha gracia que dice “para gustos los colores”, así que obviamente el gusto no. No obstante, para mí la clave para comprar algo debe ser que esa pieza me guste, no su precio. Te digo esto porque el valor de la obra no se medirá con el tiempo en los ceros que vaya alcanzando su precio de mercado, sobre todo porque es muy posible que no alcance ninguno con el paso de los años (hay muchos artistas y la mayoría se nos olvidarán, no creo que nos quede memoria para tantos dentro de unos años). Para mí, el precio de una obra se mide por el grado de perdurabilidad de la obra, del poder de atracción que ejerza sobre mí mismo. Pero para que esto pase, para encontrar una obra que no me canse de mirar, he de formar y educar primero mi gusto. Por eso, toda la información que me ofrezcan sobre lo que pretendan venderme, información de calidad que me sitúa bien frente al artista y la obra, me parece fundamental. Porque las modas son muy perras, y lo que hoy nos venden como lo último, así sin más, mañana cuando nos cansemos y nadie se acuerde, no nos sirve ni para regalo de boda de una prima.

        Después de esta conversación, mi amiga se quedó como trastornada, y quizá pensando que yo no podía ser más pedante. Si me vuelve a preguntar algo, será que no fue tan malo lo que dije, y yo lo contaré por aquí de nuevo.